domingo, 26 de diciembre de 2010

Navidades Inolvidables



Las pasadas Navidades fueron desastrosas. Siempre se dice que hay unas Navidades especiales o inolvidables, esas fueron las mías.

Después de un duro trimestre, de esfuerzo y estrés, hubo una gran recompensa; unas notas excelentes, nuevas amistades, hasta ahora convertidas en mejores amigos y como no, las esperas vacaciones navideñas, todo parecía perfecto.















La Nochebuena no fue todo lo esperado, ya que después de dos años tras la falta de un familiar muy cercano, esa noche es bastante triste para mi familia, en especial para mi abuela; esa mujer que admiro inmensamente, que me enseño el valor de la Navidad y que es un tiempo de felicidad e ilusión.Tras una velada, sorprendentemente agradable, en la que nuestras mentes dejaban a un lado los pensamientos negativos, me puse enferma, con fiebre y finalicé la noche antes de lo previsto.



Una semana más tarde, el 31 de diciembre, llegaba la cena esperada, en el lugar perfecto, con mis amigas de toda la vida.
Todas estábamos contentísimas, con nuestras nuevas topas y maquilladas hasta las trancas, deseosas de saber quién era nuestra amiga invisible y con ganas de dar y recibir nuestros respectivos regalos.

para hacer la cena; por lo que improvisamos un fogón y utilizamos unas sartenes en vez de las freidoras que La velada no empezó demasiado bien, tuvimos un problemónpensábamos utilizar.
A mí, que estaba con sartén en mano, me empezó a saltar aceite a la mano, sin poder evitarlo, del susto, le golpeé al mango de la sartén y el aceite se me derramó por toda la pierna derecha.
Siempre había pensado que el aceite hirviendo es muy doloroso, pero hasta que no lo pruebas en tus propias carnes, no sabes lo irritante y doloroso que puede llegar a ser.



Tras una hora y media, sin hacer nada más que darme una pomada que varias amigas buscaron con todas sus buenas intenciones, y después de yo calmarlas y rogarles que no dijeran nada a mis padres, nos entregamos los regalos del amigo invisible; decidí por fin, dejar a mis amigas llamar a mis padre, ya que me di cuenta que no era un simple quemazo.

Mis padres, urgentemente me llevaron al ambulatorio de Fuentes, en el que me curaron y me mandaron al hospital a Zaragoza.
Las palabras del enfermero que me atendió, se me quedaron grabadas en la mente:

-Debe de verle la pierna un plástico, la lleva desecha, en carne viva.

Yo estaba asustadísima, pero me llevaron al hospital sin dudarlo. Allí estabas las cuatro enfermeras que hay de guardia en un día tan especial como aquél. Recuerdo que estaban celebrado el año ya nuevo, con uvas de la suerte y con gorritos y collares de colores.
Fueron muy amables conmigo y me tranquilizaron en todo momento; de nuevo volvieron a curarme y me dieron indicaciones que debía de seguir para los próximos días del accidente.


Volvía a casa muy endolorida y triste por darle ese susto a mis padres y por no haberles avisado antes, pero de eso te das cuenta cuando ya ha pasado todo y te pones a pensar.



Después de casi un año, me he estado dando cremas y cremas, y gracias a ellas y a mi constancia y sacrificio, me han dejado la pierna perfecta, sin tener que entrar al quirófano, por suerte.


Lo único bueno o mejor dicho positivo que he sacado de esta amarguísima experiencia que no deseo por nada del mundo a nadie, es el apoyo de mucha gente depositado en mí y el cariño incondicional de ésta.

También he aprendido que tus padres son las personas que más te quieren y las que te ayudarán siempre pase lo que pase y te solucionarán los problemas que te surjan sean lo difíciles que sean.


Espero que esta Navidad, sea inolvidable para bien, como dice mi abuela, que sea un tiempo de felicidad e ilusión con los míos.

Por el momento la Nochebuena ha sido genial, falta de comprobar la Nochevieja....



¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

2 comentarios:

  1. Desde luego, menud historia... Espero que el fin del 2010 sea mucho menos accidentado (aunque lo tiene fácil, jeje).

    Bueno, no: os deseo a las tres que sea genial (y si queréis, ya sabéis, podéis hacer la crónica en el blog, jejej).

    Besiños.

    ¡Felices fiestas!

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