jueves, 20 de enero de 2011

Lo que de verdad importa.


Esta es la mansión de la familia Gutiérrez, se encontraba a las afueras del pueblo de fuentes de Ebro, cerca de la gasolinera. Todo el pueblo hablaba de esa gente, ya que no se relacionaban con la gente del pueblo, Pues ellos creían que no había nadie que perteneciera a su status social.
Era una casa enorme, con 5 cuartos de baño, 5 dormitorios, uno para los padres, uno para Yago, otro para Lucía, otro para María la sirvienta, y el ultimo para invitados. El salón era gigantesco con una enorme televisión y muy moderno, la cocina era muy bonita también, pero ellos no la usaban, ya que la que cocinaba era María, y ellos comían en el comedor. Fuera, tenían una piscina muy grande, una pista de tenis, otra de fútbol, también tenían 2 caballos, porque le encantaban a Cayetana.

 Llevaban menos de 1 año viviendo allí, el padre, Federico, era un gran empresario que poseía grandes empresas, la mujer no trabajaba. Tenían dos hijos, Yago el mayor, tenía 17 años, estudiaba 1º de Bachiller y sacaba unas excelentes notas, su padre quería que se hiciese una ingeniería, como hizo el. Yago tenía los ojos verdes, el pelo castaño, y no muy largo, media alrededor de 1.80 y siempre llevaba ropa muy moderna y peculiar.
La hija pequeña se llamaba Lucia, tenía 10 años, y le encantaba jugar con muñecas. Era rubia, como el padre, los ojos marrones, y con una sonrisa encantadora.

No podían permitir que sus hijos fueran a colegios públicos, y los llevaban a uno de los mejores colegios bilingües de Zaragoza.

Su mayor preocupación era que sus hijos se mezclasen con la gente de su mismo estatus social, que se formasen académicamente con una buena carrera y que se casasen al poder ser con una persona con el mismo dinero o incluso más que ellos.

Pero su hijo mayor, piensa que hay cosas más importantes que el dinero o el status social, le gusta relacionarse con la gente sin tener que pensar a que clase social pertenecen, porque piensa que a la gente no se le puede valorar por lo que tiene sino por lo que es y por lo que tiene en su corazón.

Yago, unos días antes, dando una vuelta por el pueblo, se encontró a una preciosa chica de su misma edad, morena,… en cuanto la vio pensó:
-          Que chica más guapa
Se conocieron, los dos congeniaron muy bien, y quedaron más días para verse.

Él, con la excusa de que se iba a dar una vuelta con la bicicleta,  se iba muchas tardes y quedaba con Patricia, que iba al instituto del pueblo, llevaba ropa muy desgastada y su familia era humilde. Yago sabía que sus padres no podían enterarse de eso porque no lo aceptarían, por lo que quedaban a escondidas.

Llevaban ya un mes viéndose a solas, y se sincero Yago:
-          Patricia, tengo que decirte algo.
-          Yago, no me asustes ¿De que se trata?
-          Todo este tiempo que llevamos viéndonos, poco a poco, me e ido dando cuenta, de que me gustas, y mucho.
Patricia se quedo sorprendida por lo que le acababa de decir Yago, no sabia que decir, no se lo esperaba. Después de un rato dijo.
-          Yago, tu a mi también me gustas, desde el día que te conocí.
-          Pero ya sabes lo que pasa, no podemos estar juntos…
-          Ya lo se, tus padres no aceptarían nuestra relación.
Los dos se quedaron un rato callados pensando en que podían hacer, porque si se gustaban tanto, no podían aguantar mucho más tiempo así.
Finalmente Yago se tuvo que despedir.
-          Lo siento Patricia, se hace tarde y me tengo que ir ya, que me espera un largo camino, ¿nos vemos mañana aquí a la misma hora?
-          Vale, hasta mañana.
Se despidieron y se fueron los dos tristes a sus casas.
  Yago se paso toda la noche pensando en que podía hacer, porque su familia no podía ser un impedimento para estar con al chica que le gustaba.
 Al día siguiente sus padres notaron que estaba raro, y le preguntaron, que le pasaba, el no dijo nada, pero ellos siguieron pensando que algo le pasaba.

 Ya era por la tarde, y  había decidido lo que iba a hacer con Patricia, al fin llego al lugar, y no tuvo que esperar mucho rato a que llegase.
-          Hola Yago.
-          Hola Patricia, he estado toda la noche pensando…
-          Yo también, no he podido dormir.
-          Creo, que podríamos intentar lo nuestro, mis padres no tienen porque enterarse de que eres mi novia, de momento, y si se enteran, lo tendran que aceptar, porque los sentimientos están por encima del dinero.
Los dos estaban muy felices, todo les iba genial, todas las noches, cuando no podía dormir se estabán enviando mensajes, llamándose…, pasaron un mes maravilloso los dos juntos.

 Los padres de Yago, sospechaban de que algo raro pasaba, porque todos días cogía la bicicleta y volvía horas más tarde.
 Cayetana, le dijo a Federico, que cogiese un día su bicicleta y siguiese donde iba por las tardes Yago.
 Esa misma tarde lo izo, llego y se escondió bastantes metros más atrás. Después de ver un rato que Yago estaba solo, vio como una chica se acercaba a el, y se saludaban con un beso.
 Federico vio que esa chica no era como a él le gustaba para su hijo, se enfado muchísimo y volvió a su casa con la bicicleta. Al llegar Yago, su madre y su padre le estaban esperando en el salón.

Continuara…
¿Qué le dirán los padres, a Yago?
¿Le mandaran interno al colegio de Zaragoza?
¿Le dejaran camino libre para estar con Patricia?

1 comentario:

  1. ¡Tienes que continuarla! ¡No nos puedes dejar con la intriga!;-)

    Estupendo relato...

    (Y os recuerdo que hay por ahí un concurso...)

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