lunes, 28 de febrero de 2011

29 de Abril

Os voy a contar algo que me paso cuando tenía 20 años:
 Un amigo mío había montado una fiesta en su casa por su cumpleaños, fue mucha gente y me lo pase muy bien en la fiesta, pero ese día me había tocado trabajar y estaba muy cansada, por lo que me fui pronto.
 Hacia una noche muy mala, llovía mucho, iba con el coche por la carretera un poco despistada cuando me di cuenta que había un chico  en la carretera haciendo autostop, dude un poco en si pararle o no, pero al final me dio un poco de pena que estuviese allí solo con la mala noche que hacía
 y le pare.
 Se subió al coche y resulto que era un chico muy agradable y además de eso muy guapo mantuvimos una larga conversación hasta que me indico como llegar a su casa y lo deje allí, antes de bajar el coche me dijo que quería tener algún recuerdo mío y se llevo el pañuelo, me dijo que si lo quería fuese a buscarlo, y que seguro que nos volvíamos a ver.
 Al día siguiente me había quedado con ganas de verle y quería recuperar mi pañuelo así que lo fui a buscar a la casa donde lo había dejado.
 Me abrió una mujer no muy agraciada físicamente la verdad.
-          ¿Quieres algo?
-          Sí, ayer deje a su hijo en casa, ¿puedo verle?
 La mujer se quedo un poco parada con lo que le dije, no me contesto, permaneció un rato mirándome y se echo a llorar, yo no sabía que había echo para hacerla llorar, ni como pararla. Se metió dentro de su casa y al rato salio con un marco de fotos.
-          ¿Preguntas por él?
 Le dijo señalando la foto.
-          Si… ¿Qué ocurre?
-          Mira… mi hijo, el de la foto, venía de fiesta con unos amigos, el no conducía pero el que había cogido el coche iba bebido, tuvieron un accidente y solo murió él, salió disparado del coche por no llevar el cinturón, y esto ocurrió el 29 de Abril de 2005, ayer hacía un año.
 Me quede parada sin saber que decir, me subí al coche y me fui. Me costaba creerme que ese chico que ayer estuvo en mi coche, hablando con migo, hubiese muerto hace un año, así que me fui al cementerio a comprobarlo.
 Busque su tumba, y después de un largo rato la encontré, y encima de ella estaba el pañuelo que me había quitado ayer.
  Desde entonces cada 29 de Abril, que siempre tengo que pasar por esa carretera para ir a trabajar o para cualquier otro asunto, se me aparece ese chico, haciendo autostop, lo único que cambia es que ahora nunca paro el coche.


domingo, 27 de febrero de 2011

Silbido aterrador

Ya sé que hay mucha gente que no cree en los espectros, las casas encantadas, fenómenos paranormales, en el tarot, y todas esas cosas que forman un mundo de fantasía y terror.

Pero yo, Samanta Riego, de treinta y cuatro años y que trabajo en programa de radio sobre estos temas, voy a hacer creer a los más escépticos la historia verídica que me ocurrió hace unos años y de la que todavía me cuesta hablar, sin dejar correr alguna lágrima por mi mejilla.

Nos situamos en plena capital barcelonesa, un lunes 24 de febrero del año 2000, como todos los días, caminaba hacía el gran edificio donde se encontraba la emisora de radio del programa nocturno en el que yo misma participaba, cuando de repente,escuché un silbido extraño detrás de mí, pensé que sería cualquier coche que pasará por allí o los basureros que recorrían la calle con su camión realizando su trabajo.


No volví a escuchar ningún silbido más. Llegué ala emisora y comencé mi programa como si nada hubiera pasado, todo transcurría como siempre, yo leía la mano a uno de los invitados que venía, en este caso un famoso escritor barcelonés, que venía a promocionar su nuevo libro de misterio; después de advertirle que dejara alguna de sus costumbres que hacían mal a su salud y de predecirle un venta moderada de su nueva novela, llegó el momento de las llamadas de los oyentes. Nunca jamás, desde que empecé a trabajar en la radio, y de eso ya hacía nada más y nada menos que cinco años, una historia me había impactado de tal manera.

La oyente se llamaba Lucía, llamaba de un pueblo maño, no recuerdo el nombre, ya que nuestro programa era emitido en todo el país; tenía veintitrés años y nos contó la historia que le ocurrió a su bisabuelo hacía treinta años aquel mismo día.

Su bisabuelo había fallecido el 22 de febrero de 1970, debido a un repentino paro cardiaco, con la edad de cuarenta y cinco años. Como era lógico, el entierro se celebraría el 24, ya que debía de pasar al menos un día para enterrarlo.

El cuerpo del difunto lo dejaron en un cuarto a la entrada

del cementerio del pueblo, donde serealizaban las autopsias, ya metido y cerrado el féretro, al día siguiente, cuando sus familiares se acercaron horas antes del funeral, el ataúd se había caído del soporte en el que estaba colocado y estaba tumbado en el suelo, cuando lo abrieron encontraron al

anciano con la cara desencajada, de espanto y el la madera de enfrente de su cara, encontraron rayado parece ser con las uñas, ya que las suyas se encontraban en estado indescriptible, la palabra Socorro, lo que más llamó la intención de los forenses, fui la posición de la boca que presentaba el anciano, como si hubiera estado silbando, la familia corroboró que el hombre cuando se ponía nervioso silbaba para tranquilizarse.

Valentina, mi compañera de programa y yo, no gesticulábamos palabra, la chica acabó rompiendo el hielo, como lo que hubiera contado hubiera sido como ir a comprar el pan cada mañana, finalizó la llamada dando recuerdo a todo el pueblo entero, sin parecer percatarse de nuestra sorpresa.

Después de dos horas y media de programa, cogí el autobús para ir a casa, era notable las horas en las que me encontraba, estaba yo sola junto al conductor del bus, cuando me dejó en la parada que estaba a diez metros de mi casa, caminé hasta ella, de pronto en el portal del bloque de mi piso, escuche un silbido de nuevo, repetidamente, mi corazón se salía del pecho, no podía creerlo, no podía ser, pero sí, cuando me giré hacia la calle, me pareció ver a unos metros, un caja, un ataúd mejor dicho tirado en la calzada.

Muerta por el pánico que sentía, subí aceleradamente por las escaleras, me metí en casa y me tiré literalmente al sofá, me puse a ver la televisión un pequeñísimo rato ya que lo más interesante que emitían era el programa de adivinanzas del canal más cutre del mundo. Cuando puse un pie en el suelo, mi corazón se paralizó por unos segundos estaba tocando el cuerpo de alguien, sentí la frialdad propia de un cuerpo sin vida, y efectivamente cuando alumbre hacia el suelo con mi móvil encontré al anciano con el gesto de silbido junto a mi sofá.

Salí corriendo hacía fuera y debido al nerviosismo, caí por las escaleras, propiciándome un golpe en la cabeza y columna que me dejó inconsciente.

A la mañana siguiente aparecí tumbada en un cama del hospital provincial, y mi madre estaba postrada en una silla llorando como una desconsolada, les conté todo lo ocurrido, a ella y al resto de mi familia y amigos; gracias a mi compañera Valentina me creyeron y no me tomaron por loca. Lo peor de todo fue que debido al golpe perdí la movilidad de la parte izquierda de mi cuerpo y a día de hoy estoy postrada en una cama en la casa del pueblo de mis padres.

¿Así que no existen los fenómenos paranormales?

Visión escéptica de la realidad



En mi opinión, todos los temas sobre fenómenos paranormales, son una auténtica "engañifa" que lo único que hacen es crear un "mundillo" alrededor de ellos que tiene como objetivo: ¡EL GANAR DINERO A COSTA DE LOS DEMÁS!



Todos hemos dejado de ser escépticos en algún momento, creernos alguna leyenda o historia de espíritus y casas encantadas; pero, personalmente, no me ha ocurrido ninguno de estos fenómenos, ni aparición de fastasmas, y por supuesto, tampoco he visto moverse objetos de manera extraña.

Los temas del espiritismo, la adivinación del futuro y leer la mano, son para mí, lo más ridículo de todo esto. Sólo hay que ver las personas que lo practican, son gente que quieren su momento de "fama", su momento televisivo, y que como por ejemplo Rappel, hacen predicciones amorosas entre muchas otras, de personas conocidas que no sólo no se cumplen, sino que no llegan ni a
parecerse a la realidad.

Además, solamente hay que fijarse a que horas de la madrugada y en que canales, emiten los programas de tarot. Yo creo que como muchos, hemos visto esos programas cuando llegamos de fiesta, encendemos la televisión y hacemos "zapping".

Y para colmo, las personas que enseñan sus casas, donde ha habido algún cambio, o manchas o bien otros signos físicos, que suelen ser debidos a la humedad o a las condiciones de la casa, ya que es curioso que ocurren estos fenómenos en casas viejas o palacetes antiguos.
Yo creo, que la mente puede jugarte malas pasadas y oír o ver cosas que en realidad no han ocurrido.



martes, 22 de febrero de 2011

Apareciste Tú...


Mi vida transcurría felizmente, estaba con mis amigos, mi familia, mi novio y todo me iba muy bien. Hasta que llego un día en el que me empezaba a sentir más cansada de la cuenta, pensaba que pasaría pero al ver que  después de 15 días me sentía igual, lo comente en casa y fui al medico.
 Allí me hicieron una serie de pruebas, y después de una larga espera me diagnosticaron cáncer, esa fue la peor noticia que me habían dado en toda mi vida, me dijeron que era muy difícil superarlo debido a lo difundido que estaba por mi cuerpo, pero que aun había alguna posibilidad, por minima que fuera.
 Desde ese momento mi vida fue a peor, y no solo porque me diagnosticaran cáncer.
 Lo comente en casa, a mis amigos, y a mi novio, todos estaban mal. Al principio como yo no tenía muchas ganas de salir, me venían a ver a casa, me consolaban, e intentaban hacer que todo fuese como antes.
 Pero un día vino mi novio, ese día no era como los demás, me dijo que no podía seguir con migo, se invento excusas como que ya no sentía lo mismo y cosas así, pero la verdad era que tenía cáncer y era probable que me muriese por lo que no quería permanecer a mi lado. Al paso del tiempo ni mis amigos venían a visitarme, se habían olvidado de mí, me sentía muy sola, pero me termine acostumbrando, aunque consiguieron que creciese mi desconfianza hacía los demás.
 Ya cansada de estar en casa, me decidí por salir al parque y despejarme un poco, estaba sentada en el banco y… -apareciste tú, con tu mirada tan llena de hermosura, apareciste tú con tu sonrisa tan joven de locura, apareciste tú haciéndome ver que todo lo malo pasaba y que ahora comenzaría lo bueno-.
 Él fue un gran apoyo para mi en todo esto, venia a mi casa todas las tardes, veíamos películas juntos, hablábamos, salíamos a pasear al parque, me llevaba a algún bar a tomar algo… hacía que todo pareciese normal, como antes o casi mejor.
 Llego la hora de ir al medico a por los últimos resultados.
-          Hola Raquel, ¿Cómo te encuentras?
-          Bueno, bien ya sabes…
-          Respecto a eso… tengo que decirte algo. He mirado las últimas pruebas que te hicimos y por las que te he hecho venir…
En ese momento ya pensaba que me iba a decir que me iba a morir pronto y que aprovechase los últimos días de mi vida.
-          …y hay algo que me ha sorprendido, algo que era muy poco probable que ocurriese, estas curada la químio a funcionado y te has curado por completo.
 En ese momento ya nada podía ir mal, le tenía a él, que había entrado en mi vida de un momento a otro, y que nunca se había separado de mi, fue la única persona durante meses que consiguió que yo riese, soñase, pensase que mi vida tenia sentido, y consiguió que tuviese más fuerzas para luchar por mi enfermedad, porque si la vencía podría seguir con él el resto de mi vida, y así fue.
 Supere la enfermad, en cuanto se lo dije nos echamos los dos a llorar como tontos de la emoción, empezamos a hacer planes del futuro para los dos juntos, y todos ellos se cumplieron.
 Al cabo de 2 años nos casamos, y un año después tuvimos nuestro primer hijo, las cosas desde que lo conocí solo habían ido a mejor todo nos iba genial, tenía amigos nuevos que sabía que no me abandonarían y un novio que era la mejor persona del mundo.

El camino equivocado



Era Sábado noche, y tanto Patricia como sus amigos salían de fiesta, bebían y se quedaban por las discotecas hasta muy entrada la noche, ese Sábado había una fiesta que estuvo muy bien y llego aun más tarde a casa de lo normal. Cuando se iban a casa vieron a unos chicos mayores que ellas, y uno de ellos le llamo la atención a Patricia, él no se dio cuenta de que le estaba mirando, pero no podía evitarlo, era guapísimo, al final tuvieron que irse ya a casa, aunque le habría gustado saber algo más sobre el, pero no fue así.
 A la mañana siguiente su madre no tenía tiempo de ir a recoger a su hijo pequeño al centro infantil, donde por las mañanas los fines de semana los padres dejaban a los hijos y ellos jugaban. Así que le toco ir a Patricia, cuando la despertó su madre intento convencerla para que no la hiciese ir, pero al final no le quedo otra.
 Cuando ya llevaba un rato esperando a que saliese, la verdad que se retraso un poco, le sonó el móvil, era su madre diciéndole que si iban a llegar pronto que tenía que ayudarle con lo de su abuela.

-          Hola mama, ya estamos aquí. ¿En que te ayudo?
-          Patricia, hoy voy justa de tiempo, ya sabes que tengo que ir lo antes posible a la ciudad, ¿Podrías llevarle tú la comida a tu abuela?
-          Claro mama, como no.

   Patricia se preparo, cogió la comida que había dejado su madre preparada y salió de casa. 
  Se encontraba en la zona del pueblo donde más tiendas había, y a Patricia le encantaba ir de compras y mirar ropa. Se despisto mirando unos cuantos escaparates y a lo que se dio cuenta se había confundido de calle, y se había metido por otra parecida. No sabía si desde esa también podía llegar a casa de su abuela o tenia que retroceder todo el camino avanzado.
 De repente vio a un chico bastante mayor que ella, apoyado en un precioso coche, negro y lujoso, que la verdad llamaba la atención, conforme iba avanzando se dio cuenta de que era el chico que le había visto la noche anterior y le había gustado tanto.
 Aprovecho la oportunidad de que necesitaba preguntarle a alguien por donde ir, para acercarse a él y así poder hablar un poco con el, o al menos verlo más de cerca.

-          Hola, estoy un poco perdida, sabrías decirme si por aquí voy bien a la calle Los Sitios, en especial el número 16.
 El chico se quedo un rato mirándola, hecho una sonrisa maliciosa y le dijo:
-          Hola, si sigues recto hasta acabar la calle giras hacia la derecha y luego otra vez a la derecha, siguiendo recto ya sabrás llegar a la dirección que me has dado.
-          Muchas gracias.

  Patricia, en verdad esperaba que le llevase en coche, o por lo menos haber hablado más con el, pero no tuvo la oportunidad, pero al menos ahora ya  le ha podido ver de cerca y cerciorarse de lo guapo que es. Llevaba un largo rato siguiendo las indicaciones del chico, y se dio cuenta de que ese camino era mucho más largo que si hubiese retrocedido y haber ido por donde ella sabía.
 Todo el camino estuvo pensando en él, y en si lo podría ver otra vez, no sabía porque pero solo con verlo, aunque fuese bastante mayor que ella, le había gustado y quería volverlo a ver.
 Después de un largo rato caminando por las calles de ese pueblo llego a casa de su abuela. Llamo a la puerta y tardaba en contestarle, le extraño porque siempre contestaba al instante aunque luego le costase más abrir la puerta ya que tenía dificultades para andar.
  Se abrió la puerta, y no vio quien lo hacia, entro en la casa e inmediatamente se cerro, estaba detrás de la puerta, era ese chico. Patricia tenía miedo, se le pasaban por la cabeza innumerables cosas, donde estaría su abuela, a que fin él había abierto la puerta...
 Lo que más le preocupaba era donde estaría su abuela y entonces se puso a gritar Patricia.

-          Abuela, abuela, ¿Dónde estas?
-          Lo siento, dudo que te pueda oír.
-          ¿Dónde esta mi abuela? ¿Qué has hecho con ella?
-          Tranquila está bien.

 Patricia estaba muy asustada y se puso a gritar para ver si algún vecino la oía y conseguía salir de allí y encontrar a su abuela. Él noto sus intenciones le tapo la boca, le ato un trapo y la sentó en una silla con las manos atadas.
 Después de un rato Marcos, qué  así se llamaba el chico cumplió con su misión y la llevo al coche, y de allí tras un largo camino llegaron a una casa muy grande muy alejada del pueblo y muy escondida para la vista de los demás, tenía muy mal aspecto y ese lugar daba mucho miedo, Patricia no hacia más que llorar y llorar, se había cumplido su deseo volver a ver a ese chico, pero no de la forma que a elle le habría gustado.
 La dejo un rato atada en el coche y más tarde fueron dos hombres mas mayores a recogerla al coche, la metieron como a unos calabozos para pensar que hacían con ella. La sacaron y vigilando que no se escapara le hicieron unas fotos y se las enseñaron al jefe para ver si le gustaba la chica.
 Se encontraba en una especie de prostíbulo, donde había chicas de diferentes edades, secuestradas a lo largo de muchos años, que se veían obligadas a prostituirse si no querían morir.
 Estaba en el calabozo Patricia sin parar de llorar, cuando le llego uno de los hombres que la saco del coche con un vaso de agua, le obligaron a beberlo, y el contenido del vaso provocaba que ella hiciese lo que le mandaban, llevaba un largo tiempo en el que la habían obligado a mantener relaciones sexuales con gente espantosa, sin ella ser consciente de sus actos por la pastilla que le daban todos días disuelta en el agua. Se había intentado escapar varias veces, y la última ya fue demasiado lejos, por lo que los problemas y riesgos que les causaba a los encargados de ese espantoso prostíbulo ya llegaban demasiado lejos, y decidieron llevársela por los bosques de alrededor bastante lejos del prostíbulo, hacer un gran foso, y ahí matarla, con intención de que nadie descubriese el cuerpo.
  Los padres de Patricia, al darse cuenta de que no llegaba a casa fueron a buscarla a casa de su abuela, se encontraron a la abuela metida en un armario y les contó lo sucedido, que un chico con la cara cubierta la metió hay y la dejo encerrada durante todo el día, dijo que no llego a ver a su nieta, pero cuando salían de la casa los padres, encontraron al cesta con la comida que llevaba, por lo cual, había estado allí.
 Los padres preocupados denunciaron su desaparición, salieron fotos de Patricia por la televisión, había por todas paredes del pueblo fotos suyas, pero no consiguieron descubrir su paradero. La familia de Patricia lo pasó fatal, no podía imaginarse que fuese tan peligroso ir a casa de su abuelita, nunca pudieron olvidarse de lo ocurrido.
 Diez años mas tarde haciendo una obra por unos bosques del pueblo, encontraron el cuerpo de Patricia, y el de más chicas que habían desaparecido en los últimos 30 años…

domingo, 13 de febrero de 2011

Invisible cadena que me ata a la vida

Estaba de viaje en París cuando conocí a aquella muchacha. Había asistido ya a la ciudad del amor en otras ocasiones pero nunca había tenido la suerte –o la desgracia si tu novia estaba a más de 1000 km. de allí- de estar en San Valentín. Cada esquina que cruzabas, veías a tres parejas mínimo cogidas de la mano, o dándose un beso, o tomándose algo juntos en uno de esos bares tan caros intercambiando miradas de enamorados.

Esta vez, mi viaje se debía al trabajo; mi novia me había asegurado que iba a venir conmigo si hacía falta pero yo, la verdad, prefería estar sin su compañía. Últimamente teníamos muchas discusiones y peleas de esas que te reconcilias en una hora como mucho y que, aunque parece que no son nada, sí que son: “Todo exceso es malo” que me dice siempre mi madre.

Mi empleo se había hecho cargo de todos mis gastos: el viaje en avión de primera clase, la estancia en un hotel bastante favorable, toda mi alimentación e incluso una preciosa joven francesa que me acompañaría y me guiaría en todo momento a todos sitios.

Llegué al aeropuerto “Beauvais” de París y ahí estaba ella: Danièle. Era de una estatura media, curvas perfectas, tenía tirabuzones de color chocolate y unos ojos verdes perfilados con un lápiz negro, que hacía que fuera lo que más le resaltasen de su preciosa cara de porcelana. Me puse tan colorado cuando le di dos besos que parecía que me iba a explotar la cabeza; mis orejas se habían convertido en tomates. Me guió hasta lo que iba a ser mi residencia durante los próximos 40 días.

Todas las mañanas quedábamos a primera hora para ir al sitio que me tocase. Si salía antes de lo previsto (he de admitir que yo hacía lo que fuera necesario para salir siempre antes), la llamaba y nos íbamos juntos a tomar algo y a conocernos. Siempre invitaba yo, me hacía parecer cortés aunque realmente yo no ponía ni un duro, mi trabajo se encargaba de todo, claro que ella no sabía nada.

Nos entendíamos a la perfección. Yo hablaba lo suficientemente bien francés como para entablar una buena conversación aunque hablábamos en español, pues Danièle estaba aprendiendo español y me rogó que le hablase siempre en mi lengua nativa. En dos días ya nos habíamos hecho uña y carne y conocíamos muchos de nuestros secretos. Yo no le había mencionado palabra de Estela, mi novia a la que, si soy sincero, no echaba nada en falta.

El 13 de febrero tocaba domingo, un día festivo en mi trabajo. Me habían dicho que podía tomarme el día libre y disfrutar de la bonita ciudad del amor. Como ya la había disfrutado otras varias veces años anteriores, decidí llamar a Danièle, con quién más iba a disfrutar. Quedamos en un café para tomar algo.

Llegué un poco antes de la hora prevista y me senté en una mesa con dos sillas. Pedí un chocolate y un croissant de esos que eran tan buenos allí, en Francia. No tuve que esperar ni dos minutos para ver a mi compañera, que venía con una de esas faldas a flores de la colección que tenía. En cuanto me vio, se le dibujó una sonrisa perfecta en los labios. Vino con un perfecto andar francés: estiloso y con gracia, y finalmente se sentó en la silla que tenía a un metro mío. Se aproximó para darme dos besos como siempre y se le pudo ver el escote al que, sin poder evitarlo, se desvió mi mirada. Mis orejas se volvieron a enrojecer, como cada vez que la veía y me tocaba; no era novedad.

Estuvimos hablando sin parar durante toda la tarde y después me convenció para ir a una discoteca a bailar. Supongo que me lo pasé en grande, pues no recuerdo nada desde una hora después de entrar en la discoteca hasta la madrugada siguiente. Me desperté en mi hotel que ya se había convertido en mi casa, al darme la vuelta en la cama, me percaté de que no estaba solo en mi cama.

Danièle descansaba a mi lado de la cama. Se despertó y parecía estar exactamente igual de desconcertada que yo. Estuvimos un rato mirándonos sin saber que decir, mi sangre se almacenó toda en mi cara y mis orejas cuando sin encontrar palabras para decir, Danièle me dio un beso. Realmente estaba enamorado de Danièle, probablemente más que de Estela.

Los días siguientes, salíamos todos días como una pareja. Yo formaba parte de esas parejas que en cada esquina se veían haciendo manitas, o dándose un beso o tomándose un chocolate caliente. Era consciente de que tenía a una mujer esperándome en Madrid y de que estaba completamente enamorado de otra a la que no iba a ver más pasados los 10 días que me quedaban de estancia en París.

Mi maleta ya estaba hecha, volvía a Madrid. Danièle lloraba desconsolada y me preguntaba que iba a pasar con nosotros. Yo tenía la cabeza hecha un lío: ¿Debía volver a Madrid y no contarle nada a Estela? ¿Debía quedarme en París y echar por la borda toda mi vida de Madrid? ¿Debía irme y empezar desde cero?... ¿Qué debía hacer?

Opté por la opción de contarle todo a Danièle, eso de que tenía una novia en Madrid pero que en realidad me gustaba ella e iba a ser capaz de quedarme en París y renunciar a mi vida en Madrid. No se lo tomó bien. Sin decir nada se fue del café en el que estábamos y me dejó solo con un problema más que solucionar. Insistí en llamarla varias veces pero no paraba de colgarme así que como mi avión iba a salir en menos de dos horas, decidí volver a mi ciudad y contarle todo a Estela. Si no me dejaba ella, iba a dejarla yo porque no podría soportar una relación con una persona mientras estaba pensando en otra.

Compré el billete de avión y entré en la sala de espera. La voz francesa del altavoz ya anunciaba que mi vuelo iba a salir cuando de repente, escuché a una voz aterciopelada, con un acento muy peculiar y muy familiar gritar mi nombre. Era Danièle. Estaba acompañada de una gran maleta y un pequeño bolso a juego con su falda vaquera. Cruzó la línea que nos separaba, me cogió de la mano y echo a correr.

-¡Vamos! No vamos a llegar a nuestro avión. Ya han anunciado que sale.

Mis orejas se enrojecieron cuando fui capaz de entender sus palabras.

SALE EL SOL



Fueron las cinco semanas más angustiosas de toda mi vida, yo, Laura Pérez, de profesión profesora de un instituto de Cuenca; supe durante ese tiempo lo que es el sufrimiento.

Yo tenía pareja, se llama Alberto Ramírez; era mi media naranja, estábamos hechos él uno para el otro; o eso me hizo creer, nuestra relación duró 6 años, 9 semanas y 3 días; recuerdo el día en que me pidió que fuera algo más que un amor de verano.

Ambos estábamos encantados, a mí me encantaba su carácter divertido y afable, y él siempre me decía que era la mujer de su vida.

Hasta que un día, el 26 de mayo del año pasado, me dijo que quería pasar una temporada en la República Dominicana, exactamente en Santo Domingo, donde tenía a unos amigos, que llevaban residiendo allí varios meses, ya que eran voluntarios de una conocida 0NG del lugar.

Me quedé enmudecida, cuando me lo dijo, su rostro mostraba indiferencia ante mi expresión de sorpresa, su tez era fría e inexpresiva.

Yo por supuesto, pensé que era una de tantas bromas que me hacía con tanta frecuencia; pero no, era cierto, mi queridísimo Alberto quería irse solo, a la República Dominicana, sin mí; quería vivir una nueva experiencia, según me contó y alejarse de la vida tan monótona que tenía conmigo en Cuenca.

Las palabras que me estallaron como un puñal en el corazón:

-Laura, pensaba que eras la mujer de mi vida, te juro que lo pesaba, pero me he dado cuenta de que quiero ser libre, cambiar de vida, convertirme de nuevo en ese viajero loco que era antes, volver a vivir experiencias inolvidables como mis amigos.

Cogió su maleta y se llevó todo lo que tenía que perteneciera a él en el piso que teníamos alquilado, yo no sabía que hacer, Alberto me estaba dejando. Fue un durísimo golpe para mí, que dejó una gran marca en mi vida amorosa.

Durante 5 semanas estuve como nunca en mi vida, no tenía vida social, me limitaba a ir al instituto, impartir mis clases y volver a casa y pegarme tirada en la cama el resto del día, y cuando llegó el fin de curso, el día entero.

Pero un día, me levanté más positiva que de costumbre, y me puse a escuchar la radio, cosa que no hacía habitualmente, pero me apeteció.

El locutor presentó la canción, el nuevo single de Shakira, recuerdo que cuando era más joven, era una de mis artistas favoritas; así que me quedé a escucharla. La canción se titulaba “Sale el sol”. Me encantó, parece una tontería, pero me animó más que cualquier otra cosa, cualquier conversación con mi madre o mi mejor amiga.

Me quedé pensando en el significado de la letra, y lo relacioné con mi situación; llegué a la conclusión de que era joven, de que tenía que seguir mi vida, sin Alberto por puesto, de que tenía que disfrutar y ser feliz, de que como decía la canción: “Cuando menos te lo esperas sale el sol”.

Así que me decidí, me metí en una página de una agencia de viajes, y reserve un vuelo a Bolonia, para dos días después, me iba a aventurar sola, estaba decidida, quería disfrutar de la bonita ciudad italiana.


Dos días después, cuando llegué a la ciudad, fui en busca de un albergue u hotel, ya que como fui a la aventura, lo único que tenía era el vuelo baratísimo de ida y vuelta.

Encontré un pequeño hostal, que tenía buena pinta, así que reserve para estar cuatro noches allí.

Cuando dejé el poco equipaje que llevaba, me adentré por las bellísimas calles de la cuidad, y no se si por las casualidades del destino, me encontré con un gran hombre.

Yo estaba comprándome un helado cuando, resbalé y caí sobre los brazos de éste, manchándole completamente la reluciente camisa que llevaba.

Le pedí perdón miles de veces, y él amablemente, quitó importancia al asunto; como me sentí algo culpable le invité a tomar un café en la cafetería de al lado.

Empezamos a hablar y hablar y hablar, durante 7 horas; se llamaba Lucca, era un año mayor que yo, era ingeniero de caminos; me encantó, era una persona cultísima e inteligente y con un sentido del humor similar al mío.



Llegó la hora de volver al albergue, ya que la noche había caído, pero no volví al albergue, él me invitó a su casa, y sí tiré el dinero de cinco días de hospedaje, pero no me arrepiento.

Durante cuatro días, me enseño detalladamente todos los rincones de la cuidad, y el último día de mi viaje, me acompaño tristemente al aeropuerto, pero cuando estaba embarcando, vino hacia mí, me beso apasionadamente y me pidió que me quedará con él, acepte sin dudarlo, era una locura, pero mi corazón era el que mandaba en ese momento.

Llevo ya 1 mes y medio con él, aquí en Bolonia, me he enamorado de verdad, estoy encantadísima, no sé lo que pasará cuando acabe el verano y empiecen de nuevo las clases, no quiero pensarlo, pero lo que tengo claro es que estoy disfrutando al máximo junto a una persona extraordinaria, y sobre todo que cuando menos te lo esperas sale el sol, soy la mujer más feliz de la tierra.




miércoles, 2 de febrero de 2011

Lección de princesas

Algunas princesas del reino de Nunca jamás, estaban reunidas tomando el té en el nuevo y espectacular palacio de cristal de Cenicienta.

Estaban la Bella durmiente, Rapunzel, Blancanieves, Ariel, Bella, entre otras muchas y como no la anfitriona.


Éstas comentaban y fardaban sus excelentes y perfectas vidas al lado de sus encantadores príncipes; sus vidas eras envidiables para cualquier otra persona, todas tenían todo lo que querían y deseaban sin tener que esforzarse al más mínimo.

Blancanieves y su príncipe se hartaban a frutas recogidas por sus enanitos en los huertos que cultivaban, a Cenicienta su querido esposo le regalaba cada semana unos cien pares de zapatos nuevos, y como no, Ariel, disfrutaba de la vida acuática y terrestre acompañada de su incondicional marido.

Pero esa tarde de 5 del floral de un año muy lejano, fue cuando todas envidiaron y añoraron una única cosa.

Mientras estaban tertuliando, llego una carta expresa, que entregó la hermanastra a Cenicienta, en la que el mismísimo rey de Nunca Jamás, proponía a todas las princesas del reino un reto, como premio, ni más ni menos se entregaría la corona a ella y su esposo, y durante treinta años gobernarían en todo el reino a su antojo, elaborando leyes como ellos quisieran e impartiendo justicia a su manera.


Las princesas quedaron totalmente asombradas, y todas querían participar en el gran reto, aunque cuando leyeron todo el escrito algunas quedaron atrás y prefirieron no participar.

El reto consistía en una gymkhana variada, en la que había pruebas relacionadas con todas sus historias, desde comer manzanas que pudieran estar envenenadas hasta bajar de la alta torre con una cuerda nada más.

Las valientes princesas que aceptaron fueron Blancanieves, Cenicienta y la Bella durmiente.

Quedaba por descontado que participarían en las pruebas que no fueran de sus cuentos.

Dos semanas después, todas las princesas del reino se reunieron con el Rey en su gran palacio, el rey explicó a cada una sus pruebas personales, sin ninguna prioridad o facilidad para alguna de ellas y puso como tiempo límite diez días para realizar las pruebas, terminada la reunión, cada princesa se dispuso a realizar las pruebas que les había asignado.

El primer día fueron muchas las que se retiraron, bien por lesiones que había sufrido, por el físico tan poco acondicionado que tenían para realizar las pruebas físicas, como por la poca inteligencia que mostraban en las pruebas mentales.

Las únicas dos princesas que completaron las cinco pruebas para pasar a la gran final fueron Cenicienta y Blancanieves; Cenicienta tenía una condición física formidable, ya que entrenaba duramente junto a sus hermanastras para poner subir las miles de escaleras que tenía su palacio; por el contario, Blancanieves tenía un físico menos preparados que el de la otra princesa, pero su inteligencia y maña eran mucho superior, ya que conocía de casi todos los temas, tenía nada más ni nada menos que siete enanitos que le enseñaban técnicas agrícolas, aritmética, minería y otras muchas cosas.















La final se celebró cinco días más tarde de lo previsto, debido a una inoportuna enfermedad que le atacó al Rey.

La prueba final consistía nada más ni nada menos que en intentar conquistar al príncipe de la rival, con todas las armas posibles. La prueba les pareció algo fuera de lugar y que no demostraba mucha lealtad hacia sus maridos, pero ambas aceptaron, quería ser reinas a toda costa.

Blancanieves lo intentó por medio de la palabra, por la convicción, como los sofistas en el siglo V a.C. , lo engalanaba con piropos y le argumentaba que era mejor en todo que Cenicienta, pese a su esfuerzo no lo consiguió; el príncipe no se vio rendido a sus encantos y mostró el amor que sentía hacia Cenicienta, en ningún momento dudo su decisión.

Por el contrario, Cenicienta, intentó captar la atención del otro príncipe como ella mejor sabía, acentuando sus dotes femeninas y mostrándoles sus fuertes como amazona y mujer atleta, que tanto fascinaba a su marido. Al contrario que Blancanieves, ella consiguió despertar cierta atracción por parte del príncipe.

Cuando llegó la hora de la decisión de coronar a la nueva reina junto a su marido, todo el mundo estaba convencido de que la ganadora indiscutible era Cenicienta, pero una vez más el Rey sorprendió y dio una lección de sabiduría a su querido pueblo.

Las palabras del rey fueron:

-La nueva y futura reina de Nunca Jamás será……Mi querida hija Esmeralda.

Se escuchó un estremecimiento entre las gentes del reino y todavía más por parte de Cenicienta y su amado príncipe, que rozaron la victoria con los labios.

Al balcón del palacio se asomó junto al Rey, la joven Esmeralda, heredera de la corona, una niña de quince años, bella entre las bellas, frágil e inocente.

El Rey explicó al pueblo, que celebró la gymkhana para mostrarle a su hija como no debía de comportarse cuando fuera reina, ya que según éste, una princesa nunca debe de poner en juego los sentimientos que siente hacía su amado y mucho menos jugar de esa manera tan nefasta con ellos.

La chica pareció comprender de esta manera lo que suponía la lealtad hacia su futuro esposo y su honra, con el ejemplo que le había dado su madre.

La frase que pronunció el querido Rey de Nunca Jamás y la cual fue ovacionada por las gentes del pueblo e hicieron reflexionar a las dos princesas fue la siguiente:

“Ni el malo del cuento es tan malo, ni la buena del cuento es tan buena. Aunque nuestras princesas lo pasaron mal en sus historias y quedaron como las buenas e inocentes, no han demostrado serlo completamente, ya que han jugado con el sentimiento más valioso y hermoso que llena nuestros corazones: EL AMOR”.



Un actual cuento para niños


Scar ya se hacía a la idea de ser el único propietario de las tierras de su hermano cuando se enteró de la noticia: Su cuñada estaba embarazada.



Todo el mundo acudió al deseado bautizo del niño que parecía que había nacido con una esperanza en el brazo; pues todo el mundo pensaba ya que el futuro rey tendría que ser el malvado y traidor Scar. Sin embargo, Mufasa, el padre del bendito niño, notó que faltaba alguien entre toda la multitud de gente que había adorando a su único hijo.


-¡Scar! ¿Se puede saber por qué no has venido al bautizo de tu sobrino?

- Oh! ¿Era hoy? Vaya por Dios, que despistado soy… -Decía con una notable ironía.

Simba se divertía con su única amiga Nala. Eran traviesos y curiosos. Mufasa tuvo que salvarles las vidas en numerosas ocasiones, como por ejemplo cuando se metieron en el terreno de los que iban en contra del trono de su padre.

Por otra parte, Scar estaba aliado con los que estaban en contra del trono de Mufasa y planeó un plan para conseguir él el poder y así, crear una nueva monarquía en la que gobernaría Scar y ellos. Muchas cosas cambiarían.

Un día, Simba estaba con su preciado tío Scar jugando en el mar. Scar le engañó diciéndole que no cubría y que no pasaba nada aunque no supiese nadar. Cuando Simba se estaba ahogando, Scar avisó a su hermano Mufasa sabiendo que iría a salvarlo. Cuando Mufasa casi había conseguido salvar a su hijo, Scar ahogó a su hermano con la peor intención del mundo.

Cuando Simba se dio cuenta de que su padre había muerto, Scar le hizo creer que fue culpa suya y le recomendó que huyera. Seguidamente, ordenó a sus hombres que lo matasen, pero Simba consiguió escapar.

Así pues, Simba se consiguió escapar de sus asesinos y después de mucho caminar se encontró en un lugar desconocido.

Simba conoció a dos personas que le iban a ser de mucha ayuda. Timón y Pumba eran dos amigos inseparables que en poco tiempo se hicieron amigos de Simba. Le enseñaron a vivir la vida sin preocupaciones y le ayudaron a olvidarse de todos los malos momentos. Se divertían juntos y Simba creció con ellos.



Pero mientras Simba vivía feliz con sus nuevos compañeros, el reino que tendría que ser ahora suyo, estaba dominado por Scar. La vegetación era escasa y el pueblo estaba en la ruina.

Un día Simba se encontró con Nala, su mejor amiga de la infancia. Ella le contó todo lo que estaba pasando y le explico que tenía que ir a salvar a su pueblo. Simba no quería complicaciones, él vivía muy bien sin ninguna responsabilidad. Sin embargo, su padre se le apareció en un sueño repitiéndole una y otra vez: “Recuerda quién eres”. Simba tenía que ser el rey de sus tierras y por lo tanto, tenía que ir a por Scar.

Simba regresó a casa y se dio cuento de todo lo que pasaba. Scar se llevó una sorpresa cuando vio que Simba no estaba muerto, pues sus cómplices le habían mantenido en secreto que no consiguieron terminar con él cuando era apenas un niño.

Simba consiguió derrotar a su tío personalmente y a su ejército no sin la ayuda de su pueblo y su pueblo y su pueblo y de sus amigos.


La calma inundaba los valles de las tierras del nuevo rey Simba; las flores habían vuelto a florecer y una nueva pretendiente al trono había nacido.

Todo el mundo recibió como es debido a Kiara, la futura reina.